Respiro.
Al principio,
apenas un hilo ruidoso y roto,
angustia que entra y sale.

Así llega mi respiración
cuando me siento en el cojín, por la mañana:
torpe, agitada.

Al final, sin embargo, es imperceptible.
He tenido que afinar la atención
para distinguir cuándo entra
y cuándo sale el aire.

Ahora entra y sale suavemente
por los orificios de mi nariz,
en pequeñas cantidades,
lenta, natural, serena.

Con el aire que tomo
cuando estoy así, en calma,
descubro la verdad más simple:
lo poco que necesito
para vivir.

-Nel Yukai

Nel Yukai ネル 悠海 es monje zen de la escuela Sōtō. El nombre Yū-kai —悠 (Yū): calma, serenidad duradera y 海 (Kai): mar, océano— expresa la quietud profunda del mar cuando cesa el viento, se apagan las olas y todo parece fundirse en silencio.

Este poema es apenas un eco de ese silencio: la respiración que se aquieta y muestra, sin palabras, que en lo mínimo está lo suficiente.

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